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RELEVANCIA DE LOS ASPECTOS BIOPSICOSOCIALES EN KINESIOLOGÍA MAXILOFACIAL

Autor: Klgo. Francisco González Rioseco. Contacto: fgonzalezpro@gmail.com

Aproximadamente desde el año 1975 de la mano de George Enger se introdujo el modelo biopsicosocial, inicialmente como alternativa al modelo biomédico 1. Con el transcurso de los años el enfoque biopsicosocial se ha ido modificando y fortaleciendo. En el año 1987 Waddell, lo aplicó a los trastornos musculoesqueléticos referente a dolor lumbar 2. Actualmente la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF), incorpora el modelo biopsicosocial, modificando la antigua clasificación, considerando de forma neutral a la etiología de la enfermedad, desglosando el estado de salud (Fig.1), a través de dominios, los cuales agrupa en estructura, función, actividad y participación, incorporando factores ambientales, categorizados en constructos, ya sean como facilitadores o barreras 3.

Si miramos la Figura 2 veremos sólo una ficha, sin embargo, al realizar una mirada global (Figura 3), vemos que la ficha desempeña un rol, así como a la vez se ve enfrentada a diversos ataques por parte del rival. Visto desde otro punto de vista, si queremos navegar en el mar, podemos observar el océano y aparentemente esté en calma, sin embargo, si no sabemos respecto a las corrientes que se forman bajo la superficie, o desconocemos el pronóstico del clima, nos arriesgamos a llegar en forma tardía a puerto o no llegar. Lo anterior podemos extrapolarlo a nuestros usuarios, quienes están expuestos a una dinámica de cambio constante, por lo que debemos analizar de manera integral los múltiples factores que envuelven a nuestro usuario, analizar las situaciones pasadas, así como, su contexto actual. Esto permite realizar un rol preventivo por parte del equipo de salud, pesquisando factores de riesgo, tanto para él como, para su núcleo y así evitar que a corto, mediano o largo plazo puedan afectarles.

Dentro del quehacer kinésico maxilofacial tenemos la oportunidad de conocer, no sólo, a nuestros usuarios a lo largo de la intervención, sino, además, a su entorno. No basta sólo con saber si el usuario ha seguido al pie de la letra nuestras indicaciones, o percatarnos si llega cansado, desmotivado, etc. a una sesión. Debemos ir más allá, puede que no descanse, porque duerme con su esposo(a) e hijo, o no tenga las condiciones, para realizar sus ejercicios porque viva con muchas personas en el hogar y esto no le permita concentrarse o disponer de tiempo y espacio, etc. El indagar de forma certera y oportuna respecto a los factores psicosociales, resultan ser la clave, para un resultado óptimo, permitiendo así lograr facilitar y complementar la intervención del equipo de salud, a fin de beneficiar al usuario en su totalidad.

La invitación es a mejorar los canales de comunicación entre el equipo de salud, así como realizar una constante evaluación, durante nuestra intervención, educando en forma eficaz, eficiente y oportuna a nuestros usuarios.

                     Figura 1.                                        Figura 2.                          Figura 3.

Referencias:

1- Waddell G. 1987 Volvo, Award in clinical sciences. A new clinical model for the treatment of low-back pain. Spine [Internet]. 1987 Sep;12(7):632–44.

2-Becerra C. Modelo Biopsicosocial: ¿Superación del reduccionismo biomédico o consigna polisémica impracticable? Cuadernos Médico Sociales. 2018 Jul;58(3):167–77.

3-World Health Organization. (‎2001)‎. Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud : CIF : versión abreviada, Versión abreviada. Ginebra: Organización Mundial de la Salud. https://apps.who.int/iris/handle/10665/43360.

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